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Los rezagados de la red
(Consideraciones sobre el marketing turístico moderno)


 
Cuando el turismo destila adrenalina

          Para los muchachos de hoy, es fácil entender a la informática como una parte integrante de sus vidas. No es posible pensar en concluir ninguna carrera universitaria sin ningún conocimiento de informática. Ni siquiera los oficios se escapan de esta realidad. Aunque en un país como este son muchos los que todavía trabajan sin el uso de ninguna forma de tecnología moderna (y hay que decir que, aún así, algunos lo hacen muy bien), es cada vez más imprescindible algún tipo de asistencia a través de un computador, ya sea un programa CAD de diseño para el plano de una barbacoa, o un computador dedicado a diagnosticar el correcto funcionamiento mecánico de los automóviles modernos. Porque aunque la mano del hombre (especialmente del hombre uruguayo) ha demostrado ser en muchos casos más creativa y hábil que muchas computadoras, lo cierto es que cada vez más, los materiales e instrumentos de trabajo que estos tiempos nos ofrecen son fabricados específicamente para que las maneje un computador y no un hombre. Tal vez a algunos ya nos haya pasado de ir a comprar un mueble para nuestra cocina y que el vendedor nos dibuje nuestra casa en unos pocos minutos con su nuevo mueble adosado a la pared, casi como pronosticando nuestro feliz futuro para animar nuestra compra. O que vayamos a comprar pintura y se nos muestre nuestra casa ya pintada para poder elegir con precisión entre cinco colores tan parecidos que ni los ojos de un lince joven serían capaces de encontrar diferencias entre ellos.

          Sin embargo los uruguayos nos resistimos. Sobre todo los que se educaron antes de las computadoras están acostumbrados a buscar el alambre en toda situación, a resolver las dificultades con creatividad pero con mínimos recursos y, aunque el proceso implique mucho sudor y tiempo, es grata la sensación de haber sorteado cualquier trance con lo que hay al alcance de la mano. Algunos tal vez tengan la esperanza de llegar a la jubilación sin tan siquiera haber acercado un mouse a la yema de uno de sus dedos. Esos tal vez lo logren, pero sólo si les falta poco para jubilarse.

          Más allá de toda consideración, creemos que no cabe un juicio de valor sobre esto ya que uno no puede oponerse a la realidad de estos tiempos. Lo mejor y más sano es adaptarse en lo que uno pueda y, en lo que no, dejar que estas nuevas generaciones que nos suceden, tomen las riendas de este bagual de la informática, tan desbocado para el trabajador de antes y tan manso para el de ahora, dejando para aquellos el aporte que les corresponda de experiencia y creatividad, tan valioso y necesario como lo nuevo.

          Relacionado íntimamente con lo reflexionado anteriormente está lo que se conoce como e-commerce (comercio electrónico) que es, en criollo, vender por Internet. En el Uruguay, el comercio electrónico se ha desarrollado muy poco en los últimos años en comparación con la respuesta obtenida en otras latitudes. Si bien muchos comercios uruguayos tienen sitio web, son contados los casos en los que se puede concretar el negocio por Internet y, la verdad sea dicha, esto no ha dado mucho resultado frente a las compras tradicionales. Tal vez sea que nos inspira una cierta desconfianza escribir nuestro número de tarjeta de crédito sin ver la cara de nuestro vendedor, pero en general el comprador prefiere ir a ver el artículo antes que elegirlo en el monitor.

          Respecto del comercio electrónico, su beneficio aumenta en la misma proporción en que aumenta la distancia geográfica entre cliente y proveedor. Por eso en el caso del turismo, a diferencia de otros negocios de venta de bienes o servicios, creemos que se hace imprescindible la presencia en Internet. Si nos referimos a este rubro, que por otra parte es lo que nos ocupa en nuestro sitio, podríamos decir que, según nuestra base de datos, hay un tercio de los alojamientos que tienen poca o ninguna presencia en Internet, y del resto hay un porcentaje similar que no realiza promoción de sus servicios y se queda en solamente una mención del nombre, dirección y teléfono.

          Pero presentemos el caso desde el lado del empresario de alojamientos. A modo de ejemplo consultamos hoteles de Piriápolis, un balneario de buena difusión internacional, en la base de datos del Club de Turistas. Encontramos 32 resultados. Si contamos, descubriremos que de estos 32, hay 20 de ellos que no tienen sitio web, y de estos últimos, hay 14 que no tienen presencia ni mención alguna en Internet más allá de la nuestra. Algunos de ellos ni siquiera tienen dirección de correo electrónico para contactos. Uno de los objetivos principales del Club de Turistas es el de democratizar la oferta turística uruguaya, pero no lo lograremos solos. Necesitamos que los oferentes utilicen cada vez más la poderosa herramienta de Internet, contesten las consultas por e-mail que llegan de nuestro sitio o de otros, actualicen su información, mejoren su presencia en la web registrándose en otras páginas más allá de la nuestra (gratuitas o no) o generando un sitio web propio, etc. De lo contrario, este esfuerzo no pasará de ser un sueño inalcanzable para nosotros y, lamentablemente también, una promoción estéril para el operador turístico.

          Mirémoslo ahora desde el lado del potencial cliente de un alojamiento. ¿Cómo llega alguien a un hotel que no es mencionado en el exterior? Podría ser que el pasajero ya haya ido previamente, o le haya sido recomendado por otros. Tal vez va sin reservas al lugar, acierta a pasar por enfrente del alojamiento y, deteniendo su vehículo, se toma tiempo para entrar a preguntar. Para turistas locales estas opciones podrían ser atendibles, no así para turistas extranjeros. Imaginemos alguien que viene a veranear (o por trabajo) desde Brasil, Argentina o aún Europa. Tal vez este individuo cuenta con buena información de los hoteles por promociones de agencias de viajes y turismo y, por tanto, conoce el nombre de su hotel. ¿Cómo podría este turista potencial conocer las particularidades su hotel, ver su piscina, su cafetería, o sus habitaciones o la vista al mar que distinguen a su alojamiento si no es a través de Internet?. Internet es el medio más barato y rápido para planificar viajes y anticipar reservas ya que el pasajero puede realizar sus consultas a la hora que más le conviene, desde su oficina o su casa. Si Ud. tiene su hotel en Internet, un pasajero potencial en algún lugar distante del mundo puede visitarlo a las tres de la mañana, entrar en su negocio y ver, a esa hora, el esplendor de sus habitaciones a la tarde, su cafetería con el desayuno a todas luces o su piscina en el día, recorrer su hotel y hasta pasar un rato leyendo lo que Ud. quiere ofrecerle, sin gastar un dólar en llamadas telefónicas ni Ud. un segundo en atenderlo. Además bien dicen que una imagen vale más que 1000 palabras. Nunca una llamada telefónica puede superar las imágenes de su alojamiento que pueden eventualmente verse en Internet, ni en precio, ni en calidad ni cantidad de información transferida al potencial cliente.

          Existen numerosos sitios web con el objetivo de difundir el turismo en Uruguay. Basta con buscar "Turismo en Uruguay" en Google y podrán encontrar 11200 sitios. Algunos son locales de un balneario o ciudad, otros departamentales, otros regionales, nacionales o incluso internacionales. El nuestro es solamente uno más. El Club de Turista tiene solo unos pocos meses de vida en Internet, sin embargo ya cientos de personas ha accedido buscando alojamientos y servicios turísticos. Imaginen cuantos más reúnen la suma de los otros sitios. Si Ud. no tiene presencia en Internet, todos estos pasajeros potenciales no saben que su hotel existe, ni conocen sus servicios ni la excelencia de su atención. Solamente si no encuentran lo que buscan en ningún otro alojamiento pasarán por su puerta. Sabemos que no siempre es fácil ni muy barato tener sitio web propio, pero creemos que vale la pena pensar un tiempo en la "falange virtual" del negocio turístico. Tal vez sea un aporte a la solución de algunos males que aquejan a nuestro turismo. Tal vez le demos la merecida globalidad e internacionalidad a lo nuestro.

          Por lo pronto el Club de Turistas ofrece gratuitamente la presencia de todos los alojamientos uruguayos en su sitio. Pero si bien nuestro sitio web es una herramienta eficaz e inmediata para el operador turístico, no es suficiente para competir con quien ofrezca sitios web propios, reservas online, páginas empresariales profesionales, etc. Muchos alojamientos uruguayos permiten reservas online desde hace años, otros ya proyectan esta forma de trabajo para un futuro cercano. Pero como decíamos en el título, para los rezagados de la web, nuestro mensaje es decirles que estar en un monitor de España o Estados Unidos no es tan caro. En el Uruguay hay excelentes y numerosos diseñadores web, cuya calidad de trabajo es reconocida internacionalmente. Hay páginas de turismo departamentales, privadas o gubernamentales, donde ofrecen presencia en Internet a precios variados. Por otra parte registrar un "dominio" (o sea un nombre de Internet, p.ej: www.mihotel.com.uy ) y el espacio en Internet para la página web de su alojamiento puede conseguirse por menos de 5000 pesos por año. Incluso, si no se es tan exquisito en tener dominio propio, puede poner su página web en alguno de los cientos sitios de alojamiento gratuito en Internet sin arriesgar un peso. Las opciones son muchas, igual que los beneficios.

          El proceso de integración a las nuevas tecnologías tal vez lleve algún tiempo más. Más para un país esencialmente conservador como el nuestro. Sin embargo tal vez la reflexión en estos aspectos nos lleve a descubrir las ventajas de la promoción en Internet, más barata, permanente y eficaz que ningún otro medio de difusión en el mundo. Con respecto a nosotros, quienes estamos todos los días soñando con el Club de Turistas, estamos orgullosos de la respuesta obtenida en tan pocos meses de vida. Cientos de consultas por reservas de alojamientos, decenas de empresarios que ingresan o actualizan la información de su hotel o se interesan por este proyecto y tantos otros mail de sugerencias o de apoyo llegando desde la página de contacto, refuerzan nuestro entusiasmo y nos alientan a seguir mejorando. Nuestra idea de turismo virtual está lejos de completarse, pero aún con tantas ideas el baúl de proyectos esperando su turno de mostrarse, ya nos sentimos parte de una gran comunidad. Es nuestra satisfacción y compromiso seguir ayudando a construir un turismo virtual al servicio del turista real. Construcción que sin duda pertenece a toda esta comunidad virtual de turistas y empresarios del turismo en Uruguay.  Porque como siempre dijimos: tú haces la web, nosotros la mostramos.



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